4 de noviembre de 2016

Mi Testimonio de Veracidad

Buen día a tod@s !
Espero que cada uno de ustedes, se encuentre muy bien. Tal como lo he venido haciendo con mucho cariño, les cuento un poco más acerca de como fue que conocí la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Hoy quiero hablarles de cómo fue que llego a mis manos EL LIBRO DE MORMÓN.
Fue que, después de conocer  a las hermanas misioneras, asistí a la Capilla del Barrio Cayetano en donde me reuní con los Elderes misioneros y luego de hacerles unas preguntas y comentarles en que situación me encontraba en ese momento, ellos solo me preguntaron si yo realmente quería saber acerca de la palabra de Dios y del evangelio de Jesucristo, yo les respondí que sí porque luego de muchas cosas y experiencias, lo que más anhelaba era poner mi vida en orden, arrepentirme de ciertas cosas y poder conocer lo que realmente Dios quiere de nosotros, para qué y por qué estamos aquí.

Jamás podré olvidar una frase muy cierta que los Elderes me dijeron, que si quería saber si el evangelio restaurado del cual ellos me hablaban era cierto, que preguntase a Dios Padre en oración, en el nombre de Jesucristo, con corazón sincero y con verdadera intención, y así Dios me manifestaría la verdad a través del Espíritu Santo.
Hasta el día de hoy, no he vivido mayor experiencia a la de esa noche. Aquella noche llegué a mi casa con El Libro de Mormón que me obsequiaron, tenía muchos sentimientos encontrados; algo dentro de mí me decía que por este lado era el camino, pero siendo sinceros la lógica y las costumbres culturales me ponía muchas dudas en la mente, así que antes de empezar a leer este libro, abrí mi mente y corazón, pedí con un corazón humillado; sólo quería saber si esta era la verdadera palabra de Dios Padre y el evangelio verdaderos de Jesucristo, y recuerdo claramente que pedí: "Señor si esta es tu palabra y tú me la haces saber, que esa sea una señal que tienes las puertas abiertas para mí y que me das la oportunidad de perdonar mis pecados y poder regresar a tu presencia."

Luego de eso, empecé con mi lectura; leí cada frase hasta que caí dormida en Nefi1:21.
Lo repito, para mí no ha habido mayor experiencia, ninguna experiencia tan real y conmovedora como la que viví esa noche. Lo reservo para mí, no por ser misterioso sino sagrado.

Estoy muy agradecida por eso, porque desde esa noche muchas cosas empezaron a cambiar para mí.



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