2 de noviembre de 2016

El día cero: Apostasía y Restauración

Un bien día, caminando por una calle cerca a mi casa, dirigía a mi casa después de un día agotador de trabajo, pensando en lo mal que salen las cosas a veces, pensando en que las cuestiones espirituales no existen y que las cosas de la vida son sencillamente una consecuencia de nuestros hecho, pero con una sensación interna de remordimiento por esos pensamientos.

De pronto se acercaron a mí dos jovencitas con una gran sonrisa, me abordaron y solo me preguntaron: "Hola hermana, cómo está", no pude negarme a contestar el saludo y sonreírles; de pronto surgió una pequeña conversación en la que ellas me preguntaron si conocía acerca de la Apostasía y la Restauración del Evangelio de Jesucristo, sin saber yo que esas dos palabras describían lo que yo pasaba en esos momentos y en lo que yo estaría por vivir.

En ese momento no conocía nada de los que esas jovencitas me hablaban, pero tuve un sentimiento de remordimiento y a la vez de tranquilidad porque sentía que mis dudas se podían aclarar. Ellas me invitaron a reunirnos en la Capilla Cayetano. Después de la sensación de ese día, naturalmente asistí a esa reunión, en donde comenzó un gran cambio y una nueva vida.

Desearía mucho poder comunicarme nuevamente con las Hermanas Santillana y Valdiviezo, y contarles que me ayudaron mucho aunque solo nos reunimos una vez, y agradecerles por tanto.


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